ahora por fin te entiendo.

me convencí de que ese enunciado sería un comienzo explosivo... quizas tenga que darle un par de vueltas a la redacción, antes de poner la próxima primera linea pero bueno, de seguro entenderás, hace mucho que no practico hacer morisquetas con los dedos sobre el teclado, hacer marear a las palabras y chorearme un par de puntos y acentos.

Hoy me cayó la ficha de que eso fue amor.

esa es más ganchera. tiene la palabra amor y ficha, debería remitirte a un fichin, un pinballl quizas? y de cualquier modo sabes de que estoy hablando, de jugar, de amar, de cojer, de volverse otoño con la piel llena de ramas y tus pechos dentro del tronco, cuidados de la luz esperando el solsticio de tus rodillas reptando  hasta mis axilas.

todo eso fue amor, puro sincero, sin tomarnos como idiotas, sin ser redundantes, visceral, enchastrado, pueril y arrebatado. todo lo que fue real dolió o todavía nos atormenta alguna que otra noche como un efecto residual de una droga pasada, de esas que aparecen en las peliculas para que le tengamos miedo a lo adictivo del placer.

el sólo hecho de escribirte y que sea por este medio me pone al taco. en general cuando me llegaba algo tuyo evitaba leerlo previendo el efecto, pero este último texto tuyo me tomo tan por sorpresa (a un año de enviado) que no pude evitar el húmedo descenlace... dos veces.

vos y yo estamos enfermos, y eso se llama limerencia, parecido a limadura, bah, buscalo que carajo.



mi reciente roce con la muerte debería de estar moldeando mi inconciente, domándolo o desatándolo, (siempre me negué a entender las ecuaciones y su logica del igual en el medio de los términos) haciendome propenso a pisar o sobrevolar las ramitas en el piso de la cueva del cuco de mis miedos. si se me permite debo hacer una salvedad en cuanto a mi epopeya; y es que tuvo fue más de quirúrjica y hospitalaria que de aventurera y temeraria. hubo explosiones pero no como en esas peliculas que nos enseñan que los hombres deben seguir su camino y nisiquiera volterse a ver la gran bota de humo que se eleva y las llamas de dos metros, sino seguir el eje optico de la cámara y salirse de foco.

aveces el problema es que uno se va de foco.




En plena busqueda de mi yo reviso carpetas, archivos, jpgs, txts y distintas extenciones de video de baja calidad en las que nunca presto atencion al audio, porque todavía no encuentro las que busco.
tengo fé que en algún lado de todas esas lineas en lenguajes de programación quedé codificado, virtualizado, traducido a data pura en hexadecimal.
sólo leo el color naranja de este atardecer químico, con ls resabios tóxicos de una tarde lluviosa y la falta de esperanza a corto plazo que algo evie que mi trayectoria descendente se estrole contra el cemento mojado del patio del taller.