el asunto del abrazo

nunca te negaron un abrazo, sino sabrías lo que genera, la falta total de empatía, la flor de liz en la nuca y un tatuaje de código de barras de cuando escuchabas placebo y te teñias de negro. alto muñecote eras, hacías macanas, como cualquier chico, eras altanero y prepotente, cada vez que la cabeza subía después del paredón lamías la gota de sangre sobre tu labio y reías como un enfermo. por ahí no estás enfermo, por ahí no te pasó nada de chiquito que te hizo ser diferente, por ahí sólo eras diferente desde que naciste, por ahí aceptarse tenga que ver con no neutralizarme más, con fluir, sin miedo de que el aplomo de tus pasos brame sobre la crisma de los que te atestiguan. dos perros se ladran desde la terraza, cada uno a su altura aunque cada uno en su terraza. no es una fábula ni una escena, son dos perros tontos ladrando al vacío desde una porción del espacio y nada los justifica más allá de su eco. 


Todos los días tomo muchos recaudos para sentirme bien, no sólo la sertalina. Una cucharada de miel en Ayunas, te de yuyos para la cabeza, maca para regular la presión, cúrcuma como antibacteriano y neuroprotector, espirulina para oxigenar la sangre con kefir de agua para mantener la flora intestinal, semillas de cardamomo para los dientes. Trato de comer 1 fruta diaria al menos, de no fumar más de 3 puchos, de andar en bici, de escuchar música, de avanzar en mis proyectos, de preocuparme por mis amigos, si no me puedo dormir ya no me tomo media botella de whisky o un alplax, medito y respiro hasta caer dormido. Me levanto antes de las 9, riego las plantas, me busco en cada acto, me termino de concretar manteniendome plástico. toda papota naturista, para darle fuerza y vigor a esta carrocería.